Alberto de la Madrid
DESASOSIEGO
INDIA
1984,
El largo regreso a
casa
http://albertodelamadrid.es/
A
FIN DE CUENTAS..
Exprimimos la pulpa
con nuestros
labios ávidos,
y ahora es el silencio.
Saciamos el
anhelo
acariciando interminablemente los cuerpos
antes de que
nos rindiera el sueño.
Y ahora es otro día,
y leo a
Sholojov
frente al viento frío de mi ventana;
y levanto la
vista hacia el campo
para dar descanso a mis ojos
y me
encuentro con la mirada inquisitiva de mi yo
que se agita
pensativo
en el aire de esta mañana de viento.
Al fin de
cuentas siempre las mismas cosas,
la vida, la muerte
este errar
por la existencia
bajo el peso de los interrogantes,
este
caminar envueltos en el cálido abrigo
de los recuerdos,
en la
pura percepción de las vidas de los hombres.
13/05/2004
NADA
De la necesidad de quedarse
vacío
tan sólo entre las manos el agua que bebes
el plato de
arroz que te sustentará hoy mismo;
de la necesidad de romper
con el hilo engañoso de los papeles acumulados,
del pasado
renuente que carga sobre nuestros hombros
el peso de un sueño
imposible.
Hoy volví a la carga,
boté a la basura el
testimonio
de mis años más queridos de escuela.
No quedó
nada,
me sentí liberado.
Liberado,
a solas conmigo mismo
y
hermanado con este campo lleno
de la abundancia inesperada de una
lluvia magnífica
que ha alfombrado el paisaje como para una
fiesta.
Nada,
de la nada
y del todo de la exuberante
naturaleza;
caer en la nada para acercarse al todo,
a la
música que nos espera vibrando en el aire
como una canción de
cuna.
Sí, apenas nada,
los colores del viento,
el rumor
del amanecer rozando nuestro cuerpo cansado;
apenas nada,
nada,
el arrullo cálido de los libros y la música,
en paz con Dios
y los hombres.
Nada,
aunque un velo de desencanto
pase
como una brisa rozando nuestra retina.
Nada,
asido al mundo
por el imperceptible hilo
de los ojos que amo,
de los valles
donde duermo
de las olas que mecen mi ánimo.
24/05/2004
HANOI
La
calle suscita versos de calor húmedo
envueltos en sonidos de
claxons
y fragor de motocicletas;
la sonrisa espléndida del
camarero y un vaso
preceden a unos largos sorbos de whisky
con
los que envolveré el ocaso
y la noche de este multitudinario
rincón de Vietnam de hoy,
día de agosto húmedo
en medio
de este viaje solitario.
Hanoi, 10/08/2004
CORTINAS
COLOR BURDEOS
La mañana que
entraba por el balcón
parecía como pintada por los colores
de
algún otro tiempo,
dulzura de encuentros
y de álamos
llevando
en el extremo de hojas el aleteo
de algún
recuerdo.
El aire, cargado con el peso de la ciudad,
despierta, entra por el balcón,
se desliza entre las altas
cortinas color burdeos,
me trae el enjambre de la calle
el
temblor de un deseo.
Sobre la ancha cama blanca,
grácil
como la japonesita de un sueño,
oscila el farolillo de mi ánimo
entero.
Pálpito entre las manos
de un tictac muy pequeño
que
juega a hacer música
con los desperezos de la calle
en que
hoy me despierto.
El ventilador espía desde su atalaya,
me
observa, mira mis caricias
y el hilo húmedo
que ellas van
dejando por mi cuerpo,
reguero de ternura temprana
al otro lado
del sueño.
Mientras, sobre las jambas iluminadas
de mi
ventana,
atraviesa un trozo de tiempo
bañado de mañana
asiática,
voces y bicicletas que despabilan la calle
al otro
lado de la cortina color burdeos.
Hanoi, 11/08/2004
REBECA
Brota de la lluvia
y los
cristales empañados
de una habitación desolada,
Rebeca se
llama.
Cuerpos blancos
llenos de lluvia y heno,
entraba
y salía de ellos,
melancolía,
lluvia pertinaz, silencio.
Indolencia de tarde,
lechosa desnudez
como un
sueño
poblando la media luz
excitada de mi cuerpo.
Tempranos
sueños
donde era posible
encontrar entre las manos sedientas
la tierra ardiente
de un cuerpo nuevo,
estremecido
silencio el nuestro
con las manos llenas
de temblor y
anhelo.
De un aguacero tropical
nace hoy su nombre,
espesa
lluvia de Asturias,
atrapada memoria húmeda
al otro lado del
tiempo
del cuerpo blanco,
del cuerpo nuevo
luminoso, lejano,
evanescente, bello,
borrachera de mujer yo siento.
12/08/2004
LA
JAPONESITA DE CARA DE PORCELANA
Como mecedora de
casa
arriba y abajo
las islas pasan,
suave, como una cuna
el
barco sube y baja
¿yo?¿luz de agosto? ¿mar?
vaivén de
islas, no más.
La japonesita de cara de porcelana
se
durmió sobre la hamaca.
El tiempo pasa,
la lluvia tropical
encrespa las olas y
esparce un cubo de ceniza
sobre el cielo
azul
mientras riza
con su mano ventosa
la crespa cabellera
de un océano gris perla.
El pasaje mira la torrentera
la
tarde rota
el poderoso fragor del agua loca,
cortina de viento
y agua
desplomada sobre el mar
más acá de las grandes
rocas.
Halong Bay, 13/08//2004
NOCHE
DE ESPUMA
Pacer en el tránsito
de noche y cueva,
mecer
de olas
blancura escondida
encendiendo en la arena
el calor
de la hoguera.
Noche de viaje y espuma
calor y
viento
del negro del campo dormido
de viajero en vela.
Noche
de espuma
y muslos blancos,
noche de espera.
Acre
sudor de esta tierra
de arroz y menudas mujeres
de ojos
rasgados,
tierra de motocicletas
y de olvidada guerra.
Saigón, 16/08/2004
ANGKOR
Troncos
entre cuyos dedos
Angkor duerme su sueño húmedo,
entre
cuyas manos
estrangula el tiempo
a los dioses,
a sus
pedestales de piedra,
en canal exudando abiertos
la efímera
eternidad
que administra la muerte
con nuestros restos.
Rueda
por los valles
de las montañas viejas
el rumor de una
vanidad
que no encuentra siquiera
el eco de su voz
entre
los guijarros viejos,
un Indo que socava la tierra
y que
convierte en desierto
los Olimpos y Walayas
de todos los
tiempos.
Reptan la verdioscura mampostería
de los
templos
grandes serpientes de fábula
que abren en canal los
sillares
y siembran de caos y misterio la selva.
La vanidad de
los hombres,
sus dioses todos,
duermen hoy como niños bajo la
tierra
a la espera de hombre o mujer
que quieran mecer su
olvidada grandeza.
Siam Ried (Camboya), 21/08/2004
INQUIETUD
Levantó
conmigo esta mañana,
fluye, discurre serpenteando
por los
tejidos de mi cuerpo
como un campo visitado por hilos de
lluvia
que buscara la cercanía del declive
donde volcar la
humedad de una resaca
que se fue trenzando ayer mismo
en el
breve espacio que media entre la siesta
y un crepúsculo que
llenaba de caramelo
el aire tibio de la ciudad.
La parcela
está llena de sombra y ruidos de pájaros
y me encuentro como
tantas veces
con el alma bañada
por la intensa
insignificancia del todo,
y sobre la que se alzan,
endebles y
sin aire en el hueco de las cañas,
el vuelo de unas pocas
cometas,
no obstante espléndidas, llenas de vida,
que están
ahí alimentando mi reflexión y mi esperanza,
acaso redimiendo mi
soledad y mi tristeza
ceñida hoy como densa niebla sobre mi
cuerpo.
Ayer estuve viendo cuerpos,
hermosos cuerpos.
Esto
también me llena de tristeza e infinito,
de la ilimitada
distancia entre nosotros mismos,
entre el deseo que la belleza,
infinita también ella, inalcanzable,
pone en mi sangre
y el
imposible camino que recorren mis dedos
cuando rozan tu carne
llena de misterio y palpitación,
de promesa de eternidad
que
se escurre hoy como aire apresado por un puño
por el hueco de la
mañana.
18/09/2004
DEJADME
LA SOLEDAD DEL CAMPO
Apago la luz, miro al horizonte,
noche oscura surcada de pueblos y estrellas, alguien me ha estado
engañando, ni siquiera la alegría más pura podrá desvestirse en
el futuro de esta sensación.
Caminé por el campo bajo el cielo
estrellado de la madrugada. Se me enfriaron los pies. Mis ojos están
secos de tanto llorar, de la noche del campo se desprende un suave
rencor que aventa mi animo y lo hace pasto de una nueva soledad.
El
tiempo rumoroso
cascabeleando entre las piedras
habrá de
traerme la paz del olvido.
Elevo una oración en medio del
campo oloroso
abierto en canal, oscuro, anhelante
presto a
recibir el agua que convertirá en verde ladera
la tierra
primitiva,
y pido paz y olvido:
que el rencor no seque mis
lágrimas
ni ahogue la sencilla alegría
de mi existencia.
No
quiero amor ni engaño,
dejadme la soledad del campo
el rumor
del arroyo
el cielo estrellado de las cumbres.
La noche era
hermosa
los arados habían hendido la húmeda costra de las
laderas
y en el aire flotaba
el olor de la tierra desnuda
recién desvestida;
Y yo caminaba embozado
con los ojos llenos
de noche y ruido,
mientras mi casa, a lo lejos, brillaba como un
planeta
en medio de la oscuridad.
Debería dar gracia a
los dioses
por traer el contacto suave de la noche a mis mejillas,
que es cierto que pasaron muchos meses
antes de que pudiera
sentir el pálpito
de la tierra que circunda mi casa,
anhelante
como estaba del falso fulgor
de un anhelo equivocado,
mentira
como vino derramado
en el impoluto mantel blanco
de alguna
falsa celebración.
Dar gracias por estar vivo
y poder
respirar el aire de la noche,
gracias por este cansancio que me
atora,
que hace pesada mi mirada y aligera mis sentidos
11/12/2004
¡FELIZ
NAVIDAD!
Junto a un cuadro de Émile Bernard:
Madeleine dans le Bois
d’Amour.
Digamos
que soy un hombre con suerte
la suerte de vivir,
de tocar,
de
poder estar entre vosotros,
de ver, de oír y querer,
de tener
un corazón tosco y pertinaz
sensible al aire y al viento.
Tener
la suerte de mirar,
de exudar la acre mixtura
del esfuerzo
físico por mi piel.
Digamos que soy un hombre de
suerte,
así, sin más,
porque se me dio la posibilidad
de
amar y de abrazar
y de llorar.
Tuve suerte en la vida.
Hoy
estoy cansado,
un dulce sueño me acuna junto al último sol
en
el confortable calor de un vagón de tren.
Me duermo apaciblemente
con las manos en los bolsillos
como quien viene de la guerra
viajando hacia su pueblo
y descubre que está vivo
entre
las láminas de un cansancio acumulado
en el cuerpo de un
tiempo
adormecido de espera e inquietud.
Me despierto
levemente
pero vuelvo a huir al hondo remanso de mí mismo.
Tengo
suerte, me digo,
estás tú y tú y vosotros.
Está la
posibilidad de una sonrisa
o el roce amistoso de mi mano por tu
mejilla.
… Ah, y además la suerte de estar vivo
y tener
ojos
y ver
y la suerte de poder mirar un cuadro,
y la
posibilidad de que mi cuerpo-esponja
se llene de luz de amanecer
y de frío de mañana de invierno,
o se nutra
del rastro
que deja tu piel y el olor de tu cabello,
de tu mirada
inquisitiva,
de la esperanza que anda por ahí como pájaro
loco
a la búsqueda de un resquicio
por donde salir a volar y a
contar estrellas.
Tengo suerte, me digo,
de tener una
hermosa ventana
y un lecho donde yacer.
Tengo suerte porque
estás tú, y tú, y vosotros.
Y tengo suerte porque mi cuerpo
esponja
me trae hoy el olor a mar de vuestras miradas,
un
trozo de vuestro último sueño.
Tengo suerte porque hoy me
siento niño chico
en el hueco de vuestros brazos;
acurruco mi
espíritu junto a vuestro pecho,
me siento pequeño
pero
protegido por el calor vuestro.
Tengo suerte, ¡Dios!, por
haber nacido,
por haber dejado de quereros en algún momento,
por
quereros tanto, tanto;
diría que mi alma, parca y expectante,
se
duele con vosotros, hoy.
Hoy que ejerzo de paseante solitario
tengo la suerte de vuestra compañía,
del calor de vuestro
recuerdo,
del sabor amable con que se llena
mi cuerpo de
vuestra presencia.
Sí, soy un hombre de suerte, me digo.
22/12/2004
Y
AHORA QUE SÉ
Y ahora que sé,
desposeído que estoy de
mí mismo
del tinte y del color de la tarde,
que no podré
marchar,
que estaré encerrado en el círculo
cobrizo y
áspero
de tus palabras,
en el recuerdo infinitamente lejano de
tus besos,
ahora, ahora que apenas
tu y yo somos parte de
un anhelo
que grita con la herida abierta
palabras lejanas y
llenas de viento;
ahora,
ahora que ya sé
que no podré
abandonar la tierra que pisaste
el aire que agitó tu cabello
los
colores que tu rostro robó al cielo;
ahora,
mujer
pequeña
de melena oscura y mirada esquiva;
ahora, por
fin,
dime al menos
si te llegó un rumor de viento
en que yo
envolví esta tarde
mi canción de cuna
mi silencio lleno de
ti,
mi anhelo.
01/01/2005
HOY
CONSEGUÍ SER VERAZ
Yo, sentado aquí como en el centro de
la fiesta de mí mismo
donde manjares amargos y de sabor
exótico
se mezclan con el calor fermentado de mis sentidos
apilados y llenos del frío
en el ensangrentado crepúsculo
del primer día del año;
yo, decía, lleno de anhelo,
con la
boca reseca,
con la resaca de una noche de exceso;
lleno de
ojos de mujer,
rebosante de esperma inútil,
excreción,
mucosidad, acidez,
masco, degluto y quedo mirando a la línea del
horizonte
esperando, acaso, ver aparecer sobre el último rastro
del día
la sombra de mí mismo danzando en el aquelarre de la
noche,
persiguiendo, quizás, entre las ramas el rastro
de
esa cordura, lucidez, ritmo de tarantela
que mi instinto husmea
bajo los guijarros asoleados,
paz renuente, melodía brotando,
columna de humo en medio del bosque,
calor, olor a meta
cercana, a sudor, a lágrimas.
03/01/2005
LARGO
ESPACIO DE OLAS
Después de este largo espacio de olas
de
“estos vientos danzando entre nosotros”
te busco sobre la
blanda arena
en el oscuro ribete de la orla nocturna
que
acaricia mis pies llenos de playa.
Te busco en el silencio
entre
el frío de la noche lleno de estrellas,
y espero y me pregunto
si
sabré reconocerte
si sabré encontrar el camino de tus besos
si
tú y yo seremos todavía tú y yo
si tanta distancia, tanto
dolor, tanto anhelo
no se habrán llevado
un trozo de alma a
alguna parte del infierno;
si tú y yo seremos dignos amantes,
si
aún sabremos construir sueños
cruzar ríos caudalosos
subir
montañas, atravesar puertos;
si sabremos encontrar tiempo para
jugar con las olas
si sabremos, sobre todo, ser sinceros.