Excerpt for Un mundo hioeputta by Javier Ramirez Viera, available in its entirety at Smashwords

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UN MUNDO HIOEPUTTA

Javier Ramírez Viera

UN MUNDO HIOEPUTTA

Javier Ramírez Viera

Escritia.com
JavierRamirezViera.com

Las Palmas de Gran Canaria, España.
2010

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ÍNDICE:


PESCADITO……………………………………….13

COMIDA DE METAL……………………………..16

LA MANO DE NADIE……………………………21

EL VUELO DEL CISNE……………………………….24

PLATA QUEDA………………………………………...28

UN PUTO MUÑECO DE TRAPO………………..34

AMOR DE PECES………………………………....39

COLGADOS DE AMOR………………………….42

AMOR DE MIERDA……………………………...45

UNA DE VAQUEROS……………………………48

UNO, DOS Y TRES……………………………….51

COMPRANDO HUMO…………………………..54

CACHITO DE NADA……………………………60

PAPAMIERDA……………………………………64

HOLOCAUSTO AZT…………………………….68

CAJITA DE BOMBONES………………………..72

GUERRA CONTRA LA PAZ…………………….75

EL PATIO DE MI CASA…………………...…….80

DIOS ME QUIERE………………………………83

MADRES PUTAS………………………………....87

EL ALMA EN VENTA…………………………..90

PAPÁS DEL MUSEO DE CERA………………..93

AGÜITA CON SAL……………………………...95



ANTECEDENTES E INSPIRACIONES







Comida de metal (pág:16) trata de la probablemente errónea dirección que toman a menudo ciertos gobiernos absolutistas, donde, por el supuesto bien común, se antepone el juicio militarista y todopoderoso de suponer que una nación posee mayor grandeza cuanto mayor es su ejército, olvidándose del bienestar colectivo para imponer un sacrificio de masas con fines a menudo patéticos y decadentes para la economía nacional. En este parecer se invierten la mayoría de los recursos de la población, subestimando a las clases que, aún siendo una mayoría de individuos en su estrato, se engloban en la primordial pero subestimada, y relegada de poderes, clase obrera. En definitiva, la paradoja de “mata de hambre a tu pueblo para que tu pueblo sobreviva”.



La mano de nadie (pág:21) a menudo, pueblos en guerra civil, sobretodo de África, se encierran en una decadente forma de vida sustentada en la misma contienda. En ésta, la falta de recursos hace que las armas pasen de ser fusiles a machetes, con los que también es corriente que se marquen a las personas que han sido víctimas de un grupo armado determinado amputándoles un miembro; no se consume capital al no tener que disparar ninguna bala, sino apenas un esfuerzo físico a menudo cómico y divertido entre tropas sin escrúpulos. Nace ahí una pregunta inquietante para la posible reconciliación de nuestros hermanos de color: ¿cómo se reconciliarán personas que no tienen una mano que estrechar?



El vuelo del cisne (pág:24) baste comentar una patética muestra de lo insano de este podrido mundo en que cierto personaje de la Guerra Civil Colombiana ganase una reputación de respeto por el hecho, aún hoy día comentado con cierto orgullo de lo berraco del hombre de ese país, atravesando bebés en el aire con su cuchillo. Una mierda.



Plata queda (pág:28) siguiendo con un país como Colombia, corrupto con algunas maldiciones asombrosas, crítica al papel del hombre que a menudo abandona a su prole y esposa por sus propios intereses varoniles. Ese aire machista del hombre sudamericano tiene cabida incluso en muchas de las letras de sus canciones, donde la mujer pasa a ser una buena compañera siempre y cuando sea un apreciable objeto de deseo sexual. De hecho, la mujer colombiana debe presentar un físico más trabajado que el de una mujer europea para tener éxito en la vida, porque la perspectiva del amor se basa principalmente en que sea esposa de alguien, sea buena en la cama, esté de buen ver y calle las infidelidades de su marido, aparte de ser muy aplicada en los oficios de la casa.



Un puto muñeco de trapo (pág:34) otra delicia de este mundo, basada en una noticia en la que, cerca de una frontera sudamericana, se usara un bebé para transportar droga... ¡dentro de su cuerpecito!



Amor de peces (pág:39) cómo deben ganarse el “pan” algunas mujeres en África, a menudo con deshechos de los barcos pesqueros.



Colgados de amor (pág:42) crítica sobre la persecución del amor, auténtico o acaso vicioso, pero consentido, en algún país retrógrado de África. Está basado en una noticia real. ¿Cuándo dejaremos de meternos en los asuntos de los demás?



Amor de mierda (pág:45) cómo Internet se ha convertido en un poderoso aliado de las prácticas pederastas.



Una de vaqueros (pág:48) crítica al terror psicológico impuesto por la religión, que se convierte en poder absoluto en muchos sentidos. Habla del mal uso, o uso apropiado, según se mire a razón de los intereses propios o las normas éticas más elementales, de la autoridad de ese régimen de gobierno indirecto del mundo.



Uno, dos y tres (pág:51) cada tres segundos fallece un niño en el mundo por causas perfectamente evitables. Tal cual me da por pensar que cada cual haga lo que pueda con sus problemas, aunque los tenga por motivos directos de nuestra sociedad o inacción.



Comprando humo (pág:54) crítica a la sociedad consumista y al uso del dinero.



Cachito de nada (pág:60) la vida es y no es, o es justa o impuesta, y es difícil entrar en ese debate sin molestar o satisfacer en demasiadas proporciones. Sin embargo, pese a todo, lo que sí es inamovible es que con cada aborto fallece un ser humano. Cada cual piense lo que quiera y sepa dar la magnitud necesaria a este exterminio... ¿necesario?



Papamierda (pág:64) una terrible noticia desde Colombia, que llega a dejar entrever lo que son capaces de hacer algunas personas con tal de no pasar una mísera manutención a sus hijos.



Holocausto AZT (pág:68) no seré yo quien diga “esto es imposible”. Nada puede sorprenderme ya. Y cada cual, nuevamente, busque sus respuestas. Lo cierto es que hay científicos que son Premios Nobel y a día de hoy siguen manifestando que el SIDA no existe. De ser así, sería el mayor holocausto de La Historia, puesto que por acciones médicas equivocadas y medicamentos tóxicos habrían fallecido millones de personas. Luego de saber que los test son una chapuza, así como que no hay fotografía o identificación de ningún virus, ¿qué clase de fantasma nos está invadiendo? Como siempre digo, espero estar equivocado... y, al mismo tiempo, estar en lo cierto y que la enfermedad fuese un error de interpretación y, en el peor de los casos, al menos lo más vergonzoso, un negocio. Lo que sí es verdad es que parece existir una intencionalidad macroeconómica en que el SIDA exista por parte de personas sin escrúpulos. Sin duda, el SIDA es dinero. Es necesario que cada cual saque sus conclusiones, porque la información, simplemente, aunque se intenta censurar, está ahí fuera. Por mi parte, este poema está basado en el rumor de su falsedad, no en mis creencias o afirmaciones.



Cajita de bombones (pág:72) aunque parezca raro, alusión a nuestros hijos en todo el mundo.



Guerra contra la paz (pág:75) algunas críticas de los métodos de guerra.



El patio de mi casa (pág:80) los niños no deberían hacerse soldados.



Dios me quiere (pág:83) dentro del clero existen multitud de pederastas que aprovechan la coyuntura de la iglesia con los desvalidos y huérfanos para satisfacer impunemente sus instintos más carnales. Es algo que ocurre en todo el mundo, y es algo que debe ser perseguido. Y es disculpable que el Vaticano tenga esos pastores indeseables para la sociedad entre sus filas (porque es cierto que toda clase de gente puede optar a llegar al cargo de sacerdote) y que sus actos escapen a su control, porque controlarlos a todos es una tarea titánica. Lo que no lo es tanto es que la Santa Sede, en lugar de exigir a la ley que los persiga los encubra para guardar las apariencias, algo que no sólo es un delito, sino una intolerable falta de respeto hacia el pueblo, que, como es constumbre, vuelve a ser manipulado y tratado como a un simple rebaño al que hay que contentar y seguir afiliando aunque sea a través de la mentira. Y podría hablarse de que este delicado tema es una campaña de descrédito de los ateos hacia una institución de honorabilidad más que dudosa, pero lo cierto es que se trata de todo lo contrario; es una campaña de crédito activa realizada de puño y letra de las altas esferas eclesiásticas que tiene su prueba irrefrutable en una carta de alto secreto enviada a cada iglesia, y que cada sacerdote guarda en la caja fuerte del templo, con órdenes expresas de ocultar los delitos, despreciar y señalar de calumniosos a las víctimas y desplazar a los agresores a lugares más seguros, como la ayuda que prestaban muchos países a científicos u oficiales nazis en la Segunda Guerra Mundial.

Que los ofendidos me perdonen, pero no investigar y señalar estos hechos convierte a todas las beatas y beatos en cómplices, por omisión, de una institución que protege y esconde delincuentes. Tiene un nombre, y se llama “encubrir delitos contra La Humanidad”; Dios no nos mira porque vomita cada vez que lo hace.



Madres Putas (pág:87) crítica sobre la visión de, lamentablemente, muchísimos hombres sobre su compañera, la que es el 50% de La Humanidad. Una mitad el varón que siempre han denigrado, a pesar de que es la parte más esencial del género humano. A ver cuándo aprendemos que las mujeres no son algo para follar, sino para amar.



El alma en venta (pág:90) el más que satisfactorio avance de la medicina en materia de trasplantes es toda una bendición, pero asimismo ha volcado en el mundo una de las mayores miserias. Cierto que el ser humano “pisa” donde más duele y lo que hoy “no valía nada”, mañana es un tesoro.



Papás del museo de cera (pág:93) jamás espero que se malinterprete esta poesía. Simplemente es una pequeña crítica a la moda de adopciones basada explícitamente en el aspecto físico, el aire exótico, de los niños adoptados. Porque siempre hubo más opciones y nunca se dieron, relegando a un imposible a los menos favorecidos estéticamente. Por supuesto, todos los niños merecen un hogar y pido disculpas sino no se entiende que la crítica sólo va dirigida hacia lo hipócrita de los padres, que idealizan los hijos por lo bonitos que van a quedar vestidos de comunión.



Agüita con sal (pág:95) historia real de un niño al que su madre, prostituta y viciosa, abandona cada noche en casa.



PRIMERA POESÍA DE INTRODUCCION


(PESCADITO)







Francamente, desde que tengo niños a mi cargo pienso poco en “los vivos”. Quizá porque sé que están ahí. Sin embargo, y me parece una verdadera estupidez echar méritos personales para en vano querer pretender demostrarle a los demás que uno es el angelito que en realidad no es, reconozco que echo de menos a mi amigo Jacobo. En serio. Lo pienso al menos una vez al mes.



Que jamás se interprete como un acto de vanidad este impulso que tengo por intentar sacar lo más bonito de mí para dedicarle unas letras. Lo hago por eso, simplemente, por un impulso hacia el recuerdo de una persona que no fue realmente profundo amigo mío, y quizá porque no nos dimos tiempo para ello, pero sí que lo estimaba mucho. Y sobretodo dolido porque en su adolescencia, y la mía, yo me reía de él: lo llamaba Jacobo El Bobo, por la tontería de hacer la rima con su nombre, algo que podía hacer, en la pedantería de aquella edad del pavo que me rodeaba, porque tenía más cuerpo que él. En ocasiones, será jilipollas uno en la vida.



Siempre quise pedirle disculpas por ello... pero no lo hice. No me dio tiempo, pese a que tuve multitud de ocasiones para ello. Sólo espero que, al menos, se haya llevado de mis ojos mi vergüenza y mi afecto hacia él. No quiero que nadie me honre por esto, sino acaso entienda que agacho la cabeza.



Sí que sé que el mismo fin de semana que falleció había quedado con él para ponerle el piso en su alcoba, pero no me llamó.



Ojalá me hubiera llamado... porque mi amigo falleció ese fin de semana en las aguas, mientras hacía la mayor de sus aficiones: pesca subacuática.



Hoy, empero, creo que “siento su llamada”... Me acomodo en la silla, y escribo. Quizá para pedirle perdón.



A Jacobo...





PESCADITO



Marinero es no ser nadie,

porque tú llegaste a la mar,

hombrecito sin escamas,

y allí dejaste caer tu alma,

y luego,

tierra adentro,

ya sólo tenías ansias para mirar a la playa.





Entonces ya bramaba el mar en tus ojos,

¡ay, si no lo recordara!

con el sol como testa,

como llama mojada,

piel morena de jornadas de pesca,

pescadito salvaje a sus presas,

en la mar,

las burbujas te rodean,

bajo ella,

tal cual a La Luna las estrellas.











¿Qué amigos tenías allí,

granuja?

¿Qué bonita sirena te besaba la frente,

y tú sin saber que era bruja,

y al miedo sonriente?

¿Cuántas caracolas llevabas al oído,

amigo?

¿Cuántas fantasías en tu vuelo,

vuelo entre corrientes,

pescadito?



Menudo aprieto a Dios,

amigo sin escamas,

sino ganas,

que para dar recompensa a tu alma,

acogido eres de su casa,

ha devuelto sus nubes a la tierra,

ha tenido que llevar el cielo a las aguas,

y tú envuelto en ellas,

donde nadas,

...sé que al paso de cada riachuelo,

mi amigo,

sé que en ellos por ahí andas.



No eras hombre,

porque no quisiste,

no eras hombre, en nada,

nos mentiste:

tú no andas,

que eras más bajo el agua,

donde tu savia,

¿a quién engañas?

no eras hombre,

amigo mío,

sino pescadito de aguas bravas.

COMIDA DE METAL



En una tierra mermada,

porque ella así lo desea olvidada,

se vive un cuento chino,

una auténtica inocentada,

que nace un niño en medio de la nada,

que sus mayores,

con su loco tino,

se han encargado de fastidiarla,

de vestirla de dolores,

que su patria en orgullo de hombre,

orgullo de pobre,

no quiere saber nada,

nada de nada,

vaya broma una vida truncada,

vaya vida en lo mediocre.



En casa casi no comemos,

en Auschwitz había mejor bufete,

por la radio se escucha siempre,

siempre, siempre, siempre,

el mismo cuento,

y nosotros escuchando,

escuchando sin tele,

atentos,

que por la radio todo se vive,

y poco a poco,

poco a poco,

siempre el mismo cuento,

en la cabeza nuestra miseria se nos mete,

se nos mete,

y nosotros atentos.



A mi hermana la engordan,

la engordan como a un cerdo,

tal cual se fuera al matadero,

se va de casa,

se va lejos,

ella callada y silenciosa,

aceptando,

por los suyos se casa con un viejo,

un cuarentón largo y añejo,

a todas,

a los quince abriles,

un viejo,

viejo reviejo,

lejos, muy lejos,

de sus sueños...

de lo deseado,

el chico guapo no lo hay...

se quedó en los recuerdos,

se cambió por comida,

se cambió por dinero,

se cambió por pellejo.



Cada día mi papá es más pequeño,

cada día está más ciego,

hasta que casi le llega la muerte,

casi que no va al médico...

una camilla sucia,

sangre de mil cuerpos,

mientras mi padre sufre y llora,

mientras le cortan con su fuero,

un botellín de cerveza lo alimenta,

le da fuerzas,

y el tipo que casi no es médico...

grita y grita el jornalero,

para nada, para nada,

pobre hombre a su edad,

gritó y gritó...

gritó tanto...

el corte está bien hecho,

pero muere de la suciedad.



Mi otra hermana se va delgada,

en el trueque no necesita nada,

sale corriendo por donde la dicen,

no pisa un millón de trampas,


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