OJO DE HALCÓN
(poemas)
Pablo Blaya
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I
Ojo de halcón
en esta temporada
de nieves,
sobrevuelas mi corazón
helado,
y es un paisaje
de inmensos glaciares
extrañamente tranquilos
flotando a la deriva,
reflejándose en tu pupila
con reflejos fluorescentes.
II
Ojo de halcón,
rifs de guitarra eléctrica,
cálidos rasgueos de
guitarra española,
tonos armónicos
y disarmónicos
que se acomodan
en mi corazón
y restallan y relucen
como instantáneas
puestas de sol
o cálidos y fríos
amaneceres.
III
Ojo de halcón
voces, huellas, rastros
fantasmas, recuerdos
que hacen su hueco
con sonidos susurrantes,
recordando que están ahí
pero que no atormentan,
sólo susurran en tono bajo
y hay veces que los olvidas,
es el susurro del viento
en tus alas.
IV
Ojo de halcón
sólo una voz
te saca de tu tranquilidad
interior y exterior,
te arranca y te conmueve
todos tus cimientos,
son espasmos de vida,
que aún te reclama,
porque no siempre tu vuelo
es tan calmo, y alguna vez
una extraña emoción
tus alas agitan.
V
Ojo de halcón,
ve, vuela, recorre
los paisajes, los picos agrestes
y dime qué ves,
sin salir de tu interior,
ojo de halcón,
en vuelos cada vez más cerrados
y amplios, planea,
girando sobre ti
y sin moverte,
ampliando tu visión interior.
VI
Ojo de halcón,
barras de hielo azules
se reflejan en tu alma,
imensa laguna
aún más azulada,
con reflejos esmeralda,
inmensidad fría de tu alma,
tu vuelo es en silencio
y nadie te llama.
VII
Ojo de halcón,
sombrero de alas negras
sombrea tu mirada,
te tapa la cara,
pero aún así
extraños brillos
todavía te salvan,
reminiscencias
de épocas pasadas.
VIII
Ojo de halcón
nada es pequeño
a tu corazón,
y más bien son
las cosas pequeñas
inmensas para él,
en la laguna helada
de tu alma quedaron
insectos, flores,
mariposas conservadas
en ámbar, irradiando
destellos fríos y dorados,
púrpuras y escarlatas
que reflejan
la pureza de tu alma.
IX
Ojo de halcón,
inmensas cuevas
y grutas subterráneas
también tienen
su reflejo en tu alma,
con inmensos pasillos
y galerías y más inmensas
paredes altas,
del techo colgando
estalacticas, y en el suelo
toda clase de formas
rocosas heladas,
hechas gota a gota
de agua durante
inmensas cantidades
de tiempo, donde el tiempo
quedó congelado.
X
Ojo de halcón
tiempo congelado
en tus ojos,
tuya es la inmortalidad
de la eterna serenidad,
no sujeto a los vaivenes
y destrozos del tiempo,
en la sombra infinita
de tus alas huellas
de eternidad se cobijaron.
XI
Ojo de halcón,
no son tiempos humanos
los tuyos, breves, frágiles,
quebrados y agitados,
sino geológicos,
los que las formas
del relieve modelaron,
inmensos, planos, inmóviles,
idénticos a sí mismos y diferenciados,
no perceptibles al ojo humano.
XII
Ojo de halcón
en la noche infinita,
el espacio interestelar
inmenso sobre ti,
eras galácticas
giran en torbellinos
silenciosos y quietos,
erizando tus plumas