Huellas
Lidia Leticia Risso
©Editorial Emooby, 2011
Huellas
By Lidia Leticia Risso
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© Copyright 2011 Editorial Emooby
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Comienza el trabajo incesante de mis manos, mientras vuelan las palabras que no se detienen, por temor a perderse en algún camino inconcluso, que a ningún lugar conduce. Continúo la ruta, para plasmar, justo a tiempo, las irresistibles historias de este, mi magistral Universo. Aquéllas que fueron bonitas, las gratuitas y de las otras, las que en forma inevitable, marcaron las “HUELLAS” de muchos soles y estrellas. Y un rumbo con alas, que aún rotas, por placer se despliegan.
Para los amores más grandes de mi vida: mis padres Leticia y Oscar, mis hermanas Mirta y Delia, y mis mascotas amadas Nahuel y Ayun
Table of Contents
ÓRBITA... CLANDESTINA
BOSTEZAR DOLOR Y VOMITAR PLACER
El espacio,
se ha escondido,
en una órbita
clandestina
de palabras
Ellas…,
muy necias
murmuran,
mientras perduran,
en la galaxia
Depredan
con agresiones
al universo,
que a campo abierto,
deja entrever
las falacias
El viento
insensato,
provoca destrozos
y los sollozos del sol,
no paran
Las Estrellas
y la luna
permanecen inertes ,
y pretendiendo
ser fuertes,
evaden los ruidos
que desvestidos,
pasan…
Pero el meneo
insensato y quejoso,
produce arrebatos
mullidos de gozo
Mientras tanto…,
todo sigue estallando,
alrededor de la tierra
que hace tiempo
que está enferma,
y no desea alborozo
LIDIA LETICIA RISSO
Mundo
de arena
y un paisaje
astillado,
que quema
Y una lágrima
molesta,
se desliza
mestiza,
como una mezcla
de sangre
y sonrisa
Y una brisa
y luego…,
un viento
que azota,
rebota ,
mientras juega
Larga
se hace la espera,
por la noche
que no llega
Acudid,
antes
que el día muera
Esperad…,
que tal vez…,
valga la pena
LIDIA LETICIA RISSO
Hoy…,
hace un mes
que su mirada
no me mira,
que su ternura,
ya no tengo.
Hoy…,
hace un mes
que el sol
no brilla,
que las estrellas
no alumbran
y que del cielo,
caen…,
solo lágrimas
en forma
incesante
Hoy…,
hace décadas
que mi alma
sufre…,
que mi corazón,
no late
y milenios…,
que mis órganos
reclaman
Hoy…,
nada se amalgama,
los pedazos
de mi cuerpo,
me reclaman
y no tengo voluntad,
para asistirlos
Hoy…, la vida
sigue inexorable
y yo aquí…,
sin encontrar
alivio
Otro dolor,
sobre las mismas
heridas,
otro amor
que se ha marchado
implacable
Y el tiempo…,
que inexplicable,
se sigue sucediendo
y aniquila
LIDIA LETICIA RISSO
LOS DOS POLOS
sin piedad,
eclosionaron
y en el medio…,
la nada
ha quedado
La invisible
nada,
de los sueños
todos
El perdón,
ya no fue posible,
y el permiso
de solicitar
aunque fuere,
disentir,
ni siquiera,
se hubo
de permitir
La epopeya
del tiempo,
hizo un pacto
con el viento,
que furioso arrasó
Los glaciares
derritieron,
los bosques
y la fuerza
que otrora,
fuera creada,
sintió
que era su hora
y todo…,
se desplomó
LIDIA LETICIA RISSO
El día
ha envejecido,
porque el tiempo,
lo ha dotado
de desdicha
La noche
se muestra
bravía,
porque no
tendrá un mañana
Se convierte
en figuras congeladas,
que sin mesura
se burlan,
que sin premura
se espantan
Se alejan,
se esfuman,
se ablandan
Loco devenir
que poco a poco,
desintegra
la esperanza
Como soldados
marchan
las ánimas,
que tempranas
pasan
y ríen airosas,
porque
tempestuosas…,
han librado
la cruenta batalla,
desprovista
de sangre y también,
de medallas
LIDIA LETICIA RISSO
Malicia,
con la impericia
de siempre,
hizo pasantías
varios días
Repartió
partituras
y empapeló
el universo,
con distintas
formas,
de osados versos
Sus letras
diversas,
de pocas bondades,
eran usualmente
despreciables
Prevaleció
perversa,
en su trono
de primer actor,
y fue ovacionada,
por cada
interlocutor
Perpetuada
su maligna obra
y siempre primera
en la historia,
adoleció
de memoria,
cuando de bien
se trató.
Arrogante
bizarra,
hidalga
de situaciones,
jamás sabrá
de tiernas
canciones,
o de puras
melodías
Enfurecida,
vive
con su maldad,
no interesan
para ella
las verdaderas
razones,
pues se describe
solemne,
en todo su potencial
LIDIA LETICIA RISSO
Amainó...,
el voraz viento
y llovieron
muchas lágrimas
La tierra,
caminó sedienta
y se desplazó
hacia el bosque,
que ardía,
sin lástima
Al tiempo,
le sobraban
horas
y al rencor,
le sobraban
ganas
Al futuro,
le sobraban
drogas
y a la juventud,
le faltaban
enseñanzas
Se succionó
la alegría
y se transmutó,
la mañana
Un dolor
nauseabundo,
moribundo
de pronto,
empañó la calma
El río...,
arrasó viviendas,
los cimientos
cedieron
y la escasez de piedad,
amainó…,
la esperanza
LIDIA LETICIA RISSO
Golpe
de voces
inusuales,
que el velo
de la noche ,
descubre
Cofradías
y legiones
profieren
sermones
e imparten
mensajes
de bravura,
tocando el borde
de la locura
De pronto,
una luz intensa
que desde la lejanía
aparece...,
amortigua
y llena de calidez
la morada,
que yace
impertérrita,
ante tal …
circunstancia
Voces
de muchos,
de todos
y ninguno,
que gritan
y discurren
en aquella casa
buscando
acuerdos,
que lerdos...,
no bastan
Pero
al cabo
de un momento,
esa luz,
que parecía
imaginaria,
se cubre
de un brillo
más intenso
y baja
Es un ángel
de la guarda
que con instrucciones
precisas llega,
para traer
esperanza
LIDIA LETICIA RISSO
Un hueco
de nostalgia
y en el centro,
el olvido
Colores raídos,
amores sin flores,
como perdidos
sin lunas,
sin soles
y un largo
camino
Avasalla
la realidad,
que impregnada
de tristeza,
se viste de rara
ante tanta impureza,
ante tanta pobreza,
carente de dignidad
Cuando
el corazón cansado,
de solicitar caridad,
sepa
que ya no siente,
ni dolor,
ni desamor
Ese preciso día...
se oirá una queja,
que desgarre
Y el abandono
infectado,
será habitado
por los gusanos,
que no son más
que despojos...,
de nosotros
los humanos
LIDIA LETICIA RISSO
Y le escribo
al amor,
así..., de repente
Amor
raído,
amor
cansado,
de tanto esperar,
te he olvidado
y de tanto
soñar,
te he perdido
A veces...,
te pienso
con sigilo
y tanta precaución
me perjudica
Porque,
el miedo,
erradica la ternura
Y prevalece
en el contenido,
el lodo
de tu amargura
Si más audaz,
si más pura,
me alejo,
del deseo
de beberte
Todo mi ser...,
se parece,
a una tarde
sin mañana
y a la lluvia,
cuando apenas
es agua.
LIDIA LETICIA RISSO
.....................
La poesía,
nació con los juglares
que le cantaron
al amor, al dolor
y a los avatares
Es el relato
del amor
para los jóvenes
y el alegato
del dolor,
para los grandes
Abrió caminos
tan inhóspitos,
como inimaginables